LOS RIESGOS PARA LA SALUD DE LLEVAR DEMASIADA ROPA PARA EL FRÍO

Te espera un largo día de trabajo al aire libre y el viejo invierno está haciendo de las suyas con temperaturas bajo cero y sensación térmica. Cuantas más capas de ropa para el frío te pongas, mejor para mantenerte abrigado, ¿verdad? Pues no.

Sorprendentemente, es posible llevar demasiada ropa aislante o demasiadas capas, y eso puede poner en peligro tu salud. ¿Qué ocurre cuando te pasas de la raya y cómo puedes estar seguro de elegir el equipo adecuado? Sigue leyendo para descubrirlo.

¿Por qué es perjudicial abrigarse demasiado?

Llevar demasiada ropa aislante puede acarrear algunos problemas. Si te mueves mucho y tu temperatura corporal aumenta, llevar demasiada ropa puede hacer que empieces a sudar. Ese sudor no tiene adónde ir y empapará tu capa base. ¿Tela húmeda contra la piel? Sólo de pensarlo nos entra frío.

El sobrecalentamiento también puede causar problemas más graves como deshidratación, sarpullido por calor, fatiga y agotamiento, calambres musculares y tensión arterial baja.

Todos estos síntomas pueden perjudicar tu salud y tu productividad, así que si crees que te estás sobrecalentando, intenta quitarte una capa o entrar en casa para descansar un rato, y asegúrate de beber algo de líquido.

¿Quién corre peligro?

Cuando sus rutinas diarias implican múltiples cambios de temperatura, como ocurre con los repartidores comerciales que cambian entre sus vehículos y las zonas exteriores e interiores de las empresas. La sobrecarga también es habitual en esos periodos del año entre estaciones en los que el tiempo no se decide entre la calima y el frío.

Las personas que realizan mucha actividad física en el frío suelen ser las que corren mayor riesgo de abrigarse en exceso, porque sus cuerpos generan la mayor parte del calor natural. Eso incluye a los trabajadores de la construcción, los paisajistas, los trabajadores de almacenes frigoríficos, los trabajadores forestales, los trabajadores del transporte y cualquier otro trabajador activo en el frío.

Cómo elegir la ropa adecuada para el frío

Existen algunas técnicas básicas que cualquier persona que salga a la calle con frío debe utilizar para asegurarse de que no va demasiado abrigada:

Elegir bien las capas

Vístase por capas, pero considere cuidadosamente cuáles necesita realmente. Como norma general, elige una capa base ligera, una capa intermedia aislante y una capa exterior resistente a la intemperie. Sin embargo, las personas que pasan mucho tiempo en interiores (o en lugares donde la lluvia y la nieve no son un problema) podrían elegir una capa aislante más cálida y prescindir de la capa exterior resistente a la intemperie.

Mezcla y combina ropa aislante

Prueba a experimentar con distintos tipos de prendas aislantes que se adapten a tus necesidades específicas. Por ejemplo, si te cuesta mantener fresca la parte superior del cuerpo, prueba con una camiseta más ligera combinada con un pantalón aislante o un peto aislante.

Elige tejidos transpirables

Las prendas más transpirables también pueden ayudar a mejorar la circulación del aire sin sacrificar el calor. La chaqueta Extreme Softshell de RefrigiWear es un gran ejemplo de ropa RefrigiWear diseñada para respirar: el tejido softshell es más ligero y proporciona más ventilación, pero la chaqueta mantiene el calor hasta una temperatura de -60°F. La Extreme Softshell Jacket también incluye un sistema de doble cremallera frontal para que puedas regular tu nivel de calor sin quitarte la chaqueta.

Maximizar las prendas multicapa ajustables

Algunas prendas para el frío combinan dos o incluso tres de los tipos básicos de capas en una sola prenda. Aunque esta puede ser una forma eficaz de abrigarse, también es menos flexible: no puedes quitarte capas hasta que alcances el nivel adecuado. Por lo tanto, si buscas una prenda multicapa, busca una que tenga forros con cremallera u otras características extraíbles y ajustables.

Demasiado de algo bueno

Cuando se trata de abrigarse, no hay que abusar de lo bueno. Si te pones las capas adecuadas y compruebas periódicamente cómo responde tu cuerpo a la temperatura, evitarás abrigarte demasiado y te prepararás para rendir al máximo.